Nuestra necesaria limitación

Si te preguntasen de forma directa como a Juan, ¿tú quién eres? ¿qué dices de ti mismo? , ¿qué responderías? 

Juan responde comparando su vida con la de Jesús. Tal vez hoy podamos poner en referencia nuestra vida con la de Jesús y preguntarnos quién somos. ¿Soy quien sigue a Jesús, quien le busca, o quien colabora con su reino?

Juan admite con humildad no ser digno de desatar la correa de las sandalias de Jesús, es consciente de sus limitaciones. Pero ese reconocimiento no le impide entregar su vida al proyecto del Reino. Jesús no nos necesita perfectos. Nos llamas igualmente, te fías, cuentas con nosotros.

Juan no busca ser el centro, que las miradas se fijen en él, convertirse en líder. Él sabe que el Mesías es Otro, que viene detrás. Suma sus fuerzas a algo más grande. Se hace parte inmerecida, pero necesaria del Reino.
Aquí tienes, Jesús, nuestras manos, todas nuestras energías, para ser  voz que clama en el desierto, en las calles
, hoy y siempre.

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