Escuchar

Hoy se nos regala un Evangelio lleno de luz. Una luz que nos invita a entrar en una especial intimidad con Jesús, que pretende hablarnos una vez más al corazón, desvelándonos su rostro de hijo amado. Nuestra única misión es escucharle. Dicho así puede resultar fácil, pero todos tenemos experiencia de que en nuestra vida hay muchas voces que compiten por acallar esa Palabra. 
Dejémonos abrazar hoy por la presencia del Padre que nos envuelve en su ternura. Permitámosle decirle a nuestro corazón, a veces confundido, agotado, "tú eres mi hijo amado".  Situémonos, sin miedo, en ese lugar que es para nosotros montaña alta, ese lugar dónde fácilmente reconocemos su rostro y recibamos de Él Palabra resucitada.

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