Vivir a la escucha

Hay un importante paso previo a la acción, vivir a la escucha.  Muchas veces en nuestra relación con Dios creemos que lo importante es actuar, especialmente en este tiempo de Cuaresma...ayuno, limosna, abstinencia... creemos que lo de Dios tiene que ver con actuar, con hacer. Y nos sumergimos en activismo sin descanso, sin dejar espacio a la Palabra... Hablamos más, escuchamos menos... Intervenimos mas, acogemos, menos...  



Jesús hizo una parada para escuchar una voz, una voz que le recordaba cual era su identidad: Tú eres mi hijo, el escogido. También hoy la voz del Padre me invita a vivir como hija.  Frente a tantas voces que pretenden frenarte, palabras que hieren y que nos dicen que valemos poco, dejemonos llenar por esa voz, Tu eres mi hijo.

Cuaresma es tiempo de hacer un alto y ponernos a la escucha de un Dios que nos invita a vivirnos como únicos. Dejemos que su voz  acampe en lo más íntimo de nosotros y nos renueve.

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