Memoria
En la vida no siempre seguimos el camino que Dios nos señala, se hace necesario que nos tomemos un tiempo para frenar, y pedir luz para ver lo que hay en nuestra vida de engaño y
fuerza para retomar el camino.

Quizá nos movemos con cierta frecuencia entre lo que prometemos y lo que vivimos, experimentando aquella fragilidad que vivió Israel en el desierto. Y quizá a nuestro lado aparece alguien, que como Moisés con el pueblo de Dios, intercede por ti y te recuerda la mirada misericordiosa y compasiva con la que Dios te contempla y desea tu bien. O puede que seas tú mismo quien ejerza ese papel con otros, y te toque recordar a alguien que la Palabra de Dios sobre su vida no es condena, amenaza o castigo, sino invitación al encuentro, al abrazo, a la reconciliación.
Escucha en tu interior la invitación a la memoria, la fidelidad, la autenticidad. Deja que tu corazón se llene de confianza ante esos brazos que sostienen tu fragilidad y tu necesidad.
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