El encuentro
El encuentro es el lugar donde se gestan los grandes cambios, como vemos hoy en Zaqueo.
Un encuentro implica algo más que estar al lado de una persona, es más que un simple intercambio de palabras o miradas. Supone un cierto grado de apertura al otro que permite que el interior sea transformado de algún modo.
Zaqueo es ejemplo de aquel que permite que su interior sea transformado por la gracia en el encuentro y comenzar un nuevo proyecto de vida, y, probablemente, a pesar de quienes a su alrededor juzgaron que debía purgar sus pecados de otra manera.
El encuentro lleva siempre un cierto grado de asombro, y hace que miremos a nuestro interior, descubriendo allí la belleza, la bondad y la verdad de quién es Jesús.
Quizá el lugar privilegiado para el encuentro con Jesús sea la Eucaristía, donde Jesús nos acoge en el momento y en las condiciones en las que nos encontramos y nos sumerge en su vida para ayudarnos a conocernos mejor y conocerle mejor a Él. "Recibamos a Cristo en la Eucaristía, como lo hizo Zaqueo, el buen publicano...Zaqueo no sólo se contentó con recibirlo alegremente, fruto de un encuentro superficial..., lo demostró con sus obras virtuosas. Se comprometió a devolver enseguida a todos, sin esperar a mañana, lo que no era suyo, y a dar la mitad de sus bienes a los pobres y si había defraudado a alguno, restituirlo cuatro veces más.
Con la misma rapidez, espontaneidad, y alegría; la misma alegría espiritual, con la que le recibió este hombre en su casa, que nuestro Señor, nos conceda la gracia de recibir su Santísimo Cuerpo y Sangre, su Alma y su Divinidad todopoderosa tanto, en nuestro cuerpo, como en nuestra alma, y que el fruto de nuestras buenas obras, pueden dar testimonio de que lo recibimos dignamente, con una fe plena, y un propósito estable de vida buena, que se impone a aquellos que comulgan. Entonces Dios,... nos dirá, como le dijo a Zaqueo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa» (Lc 19,9)". Tomás Moro
Hoy celebramos la Presentación de la Virgen María en el templo. Que Ella sea nuestro modelo: el mejor ejemplo de lo que es capaz de hacer Dios en una criatura que se deja encontrar, que escucha y acoge su Palabra.
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